20 may. 2013

Amaya Ascunce (la drama mamá) responde a 8 preguntas raras.

Acabo de terminar En la Cocina con la Drama Mamá, el segundo libro de Amaya Ascunce. En el primero, Cómo no ser una drama mamá, Amaya tenía un buen concepto, que supo desarrollar más allá de lo que cualquiera que tenga madre podía llegar a imaginar. Pero lo que más me sedujo de ella fue su manera de contar las cosas, tan natural y tan fluida. Creedme, esta chica escribe muy muy bien.

El segundo es un libro de recetas, bueno, de recetas… lo de menos son las recetas. En cambio, engancha aún más que el primero. Amaya escribe como si estuviera a tu lado contándotelo. Estás leyendo y dan ganas de interrumpirla, lo mismo para darle la razón, que para quitársela, que para contarle que a ti una vez te pasó algo parecido… es una sensación casi exotérica, como una presencia.

En su libro de recetas, Amaya carga las tintas contra los calamares (a los que odia de manera visceral e incomprensible), le quita presión a su relación con las ollas, y deja a los concursantes de Master Chef como auténticos principiantes bautizando platos: “Paella en mi casa o arroz con chorizo en la de los demás”. ¡Brillante! (no el arroz, sino el nombre de la receta).

Se atreve con cualquier plato y al final, el único que no termina frito es el lector.

Como además la conozco (bueno, la vi una vez) y tengo motivos para asegurar que es una gran chica, se me ocurrió que a parte de esta declaración, podía hacerle una de esas sabrosas entrevistas que tanto os gustan a los paladares exigentes (y sí, habéis adivinado, voy a caer en la cutrería de hacer todas las preguntas con juegos de palabras sobre cocina. Podéis ir directamente a las respuestas si preferís).

Entramos en harina:
.- La nena es tierna, tímida, familiar, sencilla… En cambio Amaya coordina la web de Elle y es bloguera y escritora de éxito. Vamos, que más cool, fashion y trendy no se puede ser, ¿en qué ambiente te encuentras más en tu salsa?

Amaya también es tímida, familiar y confío en que sencilla… Todo en mi vida ha sido un poco accidental. Me dieron la oportunidad de trabajar en un sitio como ELLE y todavía no me lo creo. Me gusta Internet y sé un poco de publicar cosas en web, los contenidos que funcionan, analítica y esas cosas. Por eso he acabado en un sitio así en el que aprendo miles de cosas y conozco gente muy interesante todos los días.

Lo del blog y el libro fue un poco igual. De repente. Para rato* pensé que se iba a liar algo así cuando empecé con el blog. Si me dices hace 5 años que iba a estar haciendo todo esto no me lo creo.

Mira, hace un tiempo que le doy vueltas a una idea. Hay gente a la que una cosa le gusta mucho mucho, por ejemplo, la moda, la literatura, o las manualidades, o las avestruces. Y se hacen expertos en eso, pueden contarte cosas increíbles, son auténticos expertos en una materia. A mí no hay nada que me guste tanto, pero me encanta cualquier cosa que trasmita buenas historias, sean de moda o de avestruces. Y creo que por eso he hecho cosas tan distintas y espero seguir haciéndolas.

* Nota del traductor: En Navarra y en Aragón, la expresión “para rato” se utiliza con el significado de “para nada” o “en ningún momento”.
 
.- Segundo libro, enésima edición del primero. Sin duda estás viviendo un momento dulce, ¿es un plato que hay que dejar reposar?, ¿o hay que comerlo rápido, antes de que se enfríe?

Yo de momento voy a disfrutar de esto, y sobre todo, no me lo voy a tomar muy en serio. Tengo la suerte de que, por ahora (que la cosa está muy malita), no me juego las lentejas con los libros, así que si a un hobby le puedo sacar algo de rendimiento genial. Pero en realidad, me conformaría con poder seguir publicando de vez en cuando y recibiendo los mails de la gente que dice que le gusta.

Me encantaría forrarme, no voy a mentir, y vivir en una casa en la playa de escribir libros, sin madrugones y atascos, a mi aire. Pero soy realista, y los libros no dan para eso. Así que vamos a pasárnoslo bien.
 
.- No eres apta para cocinar y en cambio escribes un libro de recetas… Con mal producto te ha salido un guiso delicioso. Pero por lo general, ¿en qué prefieres confiar?, ¿en lo que te dictan tus ingredientes, o en ponerle tesón a la receta? 
 
En la cocina no confío en nada. Se me da fatal, palabra. Tengo un don inverso entre fogones, lo destrozo todo. Así que sólo me queda pegarme bien de cerca a la receta y tratar de no cagarla.

En la vida, no sé, no hay receta que valga. Ni siquiera la voluntad es garantía de nada. Pero bueno, confío en el humor, en la empatía, en tener perspectiva, en saber relativizar, en tener curiosidad por lo que te rodea y en emocionarse un poco por todo. No significa que te vayan a ir bien las cosas, pero al menos no sufrirás tanto por las que van mal.

.- Lo que cuentas en En la Cocina con la Drama Mamá lo vivisteis sabiendo que se iba a publicar en un libro. ¿Hasta qué punto, el saberlo, os afectó cómo personajes?, ¿os interpretasteis a vosotras mismas?, ¿está inspirado el libro en la realidad, o la realidad os salió inspirada, sabiendo que iba a ser publicada en un libro? Dicho de otra forma, ¿qué fue antes, el huevo o la tortilla?

La realidad produjo el libro hasta tal punto, que muchas de las historias que cuento van sobre cómo lo escribí. Eso sí, no firmé ningún contrato hasta dos días antes de tenerlo todo escrito y saber que quería publicarlo. Tuve a mi editora al borde del infarto hasta el final.

Me propusieron lo de las recetas, dije que no, luego mi madre dijo que no, y me puse a escribir sobre eso: lo mal que cocino y que no pensaba escribir el libro. A partir de ahí, se me sumaron historias, hicimos algunos intentos, discutimos, pasaron otras cosas… Lo iba escribiendo, y no estaba segura de que me gustara. Al final cuadró, me hizo gracia y pensé “Vamos allá”. Y allá que fuimos…

.- Una vez me dijiste que si hay exposición pública, habrá críticas, ¿algún plato de mal gusto que se te haya atragantado?

Sí. No me hizo ninguna gracia las primeras críticas que se metían con mi madre y la trataban como una pequeña dictadora porque, para empezar, confundían a mi madre con el personaje y para seguir, porque me parecía que no habían entendido nada.

Y lo segundo que se me atragantó fue la propia exposición pública. Ya me he reformado un poco, pero sigo sintiendo mucho pudor a haber mostrado muchas cosas de mí a través de la nena. No tiene que ver con qué piensen de ti… Es que yo he contado que para mear en el baño tiro dos veces de la cadena y, bueno, cuando tuve que confesar mi nombre real me daba corte. Ahora lo llevo mejor, o eso creo.

.- Sé por el libro que no te encantan las judías: ¿alguna metedura de pata notable?, ¿alguna que te la hayas tenido que envainar? (risas enlatadas).

A ver, soy nerviosa, charlatana, curiosa, movida, despistada, influenciable… ¿Meteduras de pata? Qué va, ninguna… Para que te hagas una idea, un día iba andando por la calle y un señor me miró raro, luego otro, luego otro… Entonces me miré para ver si llevaba una gallina en la cabeza y ¿sabes? No llevaba falda. Me cerré el abrigo y me quedé allí parada pensando: ¿cómo la he perdido? Y sobre todo ¿hace cuánto? Volví hacia al coche en estado de shock. Y allí estaba, se me había abierto al salir del coche. ¿Sabes lo peor? Que era la segunda vez que me pasaba.

.- En tus libros la nena es la protagonista. Eres cocinera e ingrediente. ¿Crees que tus fans somos un poco caníbales?, ¿Cómo crees que reaccionaremos cuando cambies de materia prima?

Ay espero que muy bien…  Y que me sigan leyendo aunque publique cosas distintas, porque no puedo pegarme otro año escribiendo de lo mismo. Al menos no si quiero divertirme, así que me jugaré. Y bueno, mi madre lo va a agradecer seguro.

.- Y de postre, una picante. Somos ya legión tus seguidores varones, y después de la foto en la solapa del libro se ha desatado la locura. Así que muchos estarán esperando que te pregunte por tus gustos: ¿cruditos o maduritos?

Jajajaja, la foto es un poco mentira. Es que en ELLE tienen unos profesionales estupendos que te sacan reguapa. Te ponen mucha luz que disimula todo, y te visten bien y esas cosas. Además estas quietica, que yo no estoy quieta ni dormida, parezco hasta buena. Estoy encantada con esa foto, la pienso poner en el perfil de Facebook, de Twitter, en el DNI… Estoy por hacerme una careta e ir por la calle con ella.  Y, por supuesto, maduritos. Yo he sido siempre una niña vieja: listilla, marisabidilla y con gustos raros. Me llamaban Mafalda en el cole. Los cruditos me entienden aún menos que los maduritos.

Muchas gracias Amaya, y tú tranquila, que esto no lo lee nadie.


12 comentarios:

  1. Jajajaja qué risa, Nena :)
    ¡Enhorabuena al entrevistador!
    Yo me di cuenta el otro día en la calle de que se me había volteado la calle y llevaba lo de atrás hacia delante. Así que le di la vuelta tan fresca y mi novio echándome la bronca diciendo que al menos lo hubiera hecho en un portal jojojo

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    1. Muchas gracias por la parte que me toca. Yo también debo ser bastante despistado, porque estas cosas por la calle no las veo. O a lo mejor es que no me cruzo con vosotras.

      Estaré atento.

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  2. jijiji, si que lo lee alguien! Como moláis los dos! yo voy despacio pero seguro, y los dos acabarán por caer!

    Por cierto el "pa'rato" en Aragón también se dice :)

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    1. Cachis, si llego a saber que ibas a aparecer tú por aquí me esemero más!!

      Besos, y añadido Aragón.

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    1. Ay Chío, tú últimamente, entre reportajes en dominicales y post en blogs de mala muerte, estás bajando el nivel de lectura :-P

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  4. Eso que no le lee nadie.....esta chica cada dia me cae mejor y el entrevistador también

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    1. Es que es traer a "la nena", y esto parecerse a un sitio con verdadero caché.

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  5. Haciendo sangre eh? eres un sensaciolista, todo el foco puesto sobre una falda. ¡Le puede pasar a cualquiera! Es más, a cualquiera le puede pasar dos veces!!!!

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    1. Anda, que tenías unas ganas de soltarlo... yo preguntándote por incidencias de la promoción del libro, y aprovechas para meter lo de la falda. ¿Trabajándote al target masculino :-P?

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  6. Estoy encantada con mi hermano, pero no me importaría tener una hermana como ella, a mayores, claro

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    1. Eso sí que es un piropo (si lo dices tú, claro, yo prefiero que no sea mi hermana ;-)

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