31 may. 2013

Ganadores (sí, en plural) del Concurso de Dedicatorias.

Queridos amigos. Hay que tener muy poca vergüenza para pedirles a tus presuntos y potenciales lectores que te escriban ellos mismos las dedicatorias del libro. Continuamente tengo este tipo de ideas de bombero, y peores. Me enfrento a ellas como el que se enfrenta a una piscina con el agua helada. "¿Me tiro o no me tiro?" Y a veces, las menos, me tiro.

Hoy estoy muy contento porque habéis participado más de los que esperaba, y lo habéis hecho con el espíritu divertido y golfo que yo tenía en mente. Pero os aseguro que el domingo, cuando lo publiqué, no las tenía todas conmigo. Permitidme abrir un paréntesis moñas en este espacio libre de ñoñerías, para daros las gracias y deciros que mañana iré mucho más tranquilo a la Feria, y que no me importará que la única en venir sea Chica Perika. Casi lo prefiero.

Vosotros habéis cumplido y ahora me toca a mí. Pero el otro día leí en un artículo sobre SEO que los post deben contener al menos 300 palabras, y como llevo sólo 178, voy a recrearme un poco con los agradecimientos, menciones, destacados y comentarios varios.

Primero quiero dar las gracias a la Madre del Monillo, por ser pieza clave en la difusión del concurso. Gracias amiga, ya puedes ser maja en persona para estar a la altura de lo que eres en virtual. Nos vemos el 8J.

Aunque no se lleven el premio, os confieso que me han sorprendido mucho las propuestas de Desmadreando y la de Isabel, por rompedoras y originales. La primera me sugiere que no firme, que no caiga tan bajo, que la estrella soy yo y que es a mí a quien se lo tendría que dedicar cualquiera que aparezca por la caseta. La segunda, Isabel, encuentra una insospechada nueva utilidad a las dedicatorias: las dedicatorias promocionales. "Si te gusta mi libro, te encantarán las tazas del Juramento Noñoño", escribe literalmente.

Mónica, de Con Peques en Zaragoza, me lanzó un inquietante reto: pregúntalo en Yahoo Answers. De perdidos al río. Afortunadamente, no salí escaldado.

El gentil Paparracho aprovechó la ocasión para enviarle una poética declaración de "algo" a Mi Gremlin no me come. Su adaptación del mítico poema de Becquer es gloriosa.

Y el gremlin, o la gremlin (no sé cómo llamarla) se lució encadenando versos de métrica impecable, por lo que he decidido otorgarle una inútil mención especial, y usar su texto para ilustrar el post.

Han habido bastantes más, y todas dignas de galardón, por lo que os invito a repasarlas aquí. Os prometo que me las llevaré impresas a la caseta y que haré buen uso de ellas. Muchísimas gracias de nuevo. Soissss lo mássss.

Y ahora al lío. La mecánica del concurso explicaba que las propuestas serían expuestas a valoración popular, y que teniéndolo en cuenta, yo elegiría la que me saliese de las pelotas pareciese mejor.

Atendiendo al primer criterio hay una ganadora indiscutible. Walewska, también conocida como Mamis y Bebés, movilizó a sus huestes y consiguió que medio Aragón en edad de votar se pasase por el muro de Facebook de Noñoño, a aclamar su gaticida propuesta. Aprovecho para aclarar que, si bien a los zaragozanos se les dice maños, no es lo mismo "zaragocitar" un concurso, que "amañar" un concurso.

Por eso Walewska es justa ganadora, y esta es la dedicatoria que llevará su libro.

"Cada vez que alguien compra este libro muere un gatito y lo llena todo de corazones para llorarlo"

Si he de ser sincero, no acabo de entenderla bien. Pero eso es lo de menos, porque la dedicatoria es para ella y es a ella a quien tiene que gustar. Enhorabuena Walewska.

Peeeeeeero, en vista de que el aluvión de votos para Walewska me dejó poco margen para la subjetividad y el voto de calidad, emocionado y agradecido por la alta participación, he decidido otorgar otro premio, y regalar un segundo ejemplar firmado y dedicado a mi opción favorita, que también ha sido de las más votadas:

Por puñetera, malintencionada y escueta, por la apatía y desgana que desprende, y por su tono poligonero tirando a chungo, el premio especial del jurado va para Papa Lobo, y su "Mi otro libro es un best seller". Enhorabuena capullo.

La organización del concurso se pondrá en contacto con los ganadores para hacerles llegar su premio, les guste o no.




29 may. 2013

Miércoles Mudo: toma falsa


25 may. 2013

Concurso de dedicatorias. Llévate un ejemplar dedicado y firmado de Padres no ñoños.

Ayúdame a encontrar una dedicatoria para usar en la Feria del Libro,
y te regalo un ejemplar firmado con tu propia dedicatoria.

La semana que viene comienza la Feria del Libro en Madrid, y el sábado día 1, de 12h a 14h , estaré en la caseta de la Editorial Planeta (nº 147) para firmar ejemplares.

No creo que nadie en su sano juicio se tome la molestia de acercarse al centro (con lo jodido que está aparcar) para que yo le firme un libro. Soy plenamente consciente de ello. Pero una vez allí existe la posibilidad de que alguno de los que hacen cola en el mostrador de Amaya Ascunce o en el de Fátima Casaseca, en un momento de aburrimiento, decidan abandonar la fila brevemente para estirar las piernas y, de paso, darle un poco de vidilla al chico solitario y tristón del libro fosforito (servidor).

Llegado ese momento, ¿qué pongo?, ¿qué escribo, qué les digo? Una dedicatoria es algo muy especial y personal. A alguien que ha tenido el despiste de pararse en mi caseta no puedo liquidarle con un “Para Felisa, con cariño de Ata” o “A Ramón, con afecto...”. No me parece cortés.

He visto muchas veces a escritores dedicando libros, pero nunca me había parado a pensar detenidamente en ello. Lo veía tan normal como cuando lo hace un futbolista en un balón o en una camiseta. Pero en el fondo es muy distinto. El futbolista no necesita esmerarse, no se espera mucho de su texto. Pero un autor no puede poner cualquier cosa. La comparación sería justa si al futbolista le pides un balonazo personalizado, o que le haga un regate (con cariño) a tu madre. Si el tío quiere quedar realmente bien no puede repetir lo mismo que le acaba de hacer a un centrocampista cualquiera en el campo, ¿estáis de acuerdo? Por el mismo motivo, yo no puedo escribir cualquier lugar común.

En un momento de ofuscación he llegado a pensar que es injusto que me pidan una dedicatoria:

- ¿Qué te escriba algo?, ¡¡pero si tienes un libro entero!!, ¿qué más quieres que te ponga?

Pero superado ese sentimiento absurdo, lo cierto es que pedirme un libro dedicado es el mayor honor que me pueden hacer, y quién me la pida se merece que me esmere en ponerle algo especial. Así que voy a intentar dar lo mejor de mí mismo... si es que viene alguien.

Aún así, dejarlo todo a la inspiración del momento puede jugarme una mala pasada, y me gustaría tener preparado algo digno por si los nervios me dejan en blanco. Por eso se me ha ocurrido pediros ayuda y sortear un libro entre quienes me envíen propuestas de dedicatorias originales y versátiles.

La mejor me servirá para salir del paso si llego a bloquearme el sábado.

La mecánica del concurso es fácil:
.- Haz un comentario en este post con tu propuesta, antes del jueves 30 a las 22h.
.- Someteré las propuestas a la valoración popular en Facebook, tanto en mi muro y en el de Noñoño, y en última instancia yo mismo elegiré la que más éxito tenga, por su originalidad, sinceridad, cariñosidad y versatilidad.

¿Y el premio?
.- El ganador recibirá en su casa un ejemplar de Padres no ñoños, firmado y dedicado con su propia dedicatoria.

Confío en vosotros ;-)

22 may. 2013

Miércoles Mudo: "te oigo entrecortado"


21 may. 2013

Niños, no es lo mismo saber engañar a más gente, que ser más demócrata.

Seguramente estaréis extrañados de oír últimamente a muchos señores y señoras decir que van a hacer lo que más les conviene a ellos, porque es lo que hemos elegido todos. Bueno, ellos lo llaman “legitimidad democrática”, porque nosotros les hemos elegido para que hagan cosas, pero no esas cosas.



Es como si me pedís 2 € para comprar cartulinas y papel pinocho para el cole, y cuando el dinero es vuestro os lo gastáis en Invizimals. Sí, tenéis razón, yo os lo dí, era vuestro, santa Rita y bla bla,
 pero no os lo di para cromos.


Tranquilos, sólo era un ejemplo, vosotros nunca haríais eso. Pero los políticos a veces se despistan, por culpa de una palabra muy rara, que significa dos cosas a la vez: democracia.


- ¡Una palabra que significa dos cosas!, ¿quién puede entender eso?


Seguro que vosotros mismos, si os pongo un buen ejemplo.



Primero, imaginaros que en el parque sólo se pudiera jugar a lo que quisieran los más mayores y que los más tramposos nunca dejaran a los demás subirse a los columpios. Qué mal, ¿verdad? Eso NO ES DEMOCRACIA. En cambio, si se juega a lo que queréis todos y se reparten los columpios y las chuches, ESO SÍ ES DEMOCRACIA.

Hasta aquí está claro.

Vamos con el segundo significado.


Ahora imaginaos que hay que nombrar a un jefe de la pandilla, que se tiene que encargar de que todas esas cosas se hagan con democracia. Si al jefe lo votáis entre todos, ESO TAMBIÉN ES DEMOCRACIA. En cambio, si Paquito (que es el más malote) decide que él mismo es el jefe, y al que no esté de acuerdo le suelta un guantazo, pues entonces ESO NO ES DEMOCRACIA. Fatal.


Por eso la democracia está muy bien, pero hay que recordar que son dos cosas:


1.- Democracia es que el jefe de la pandilla sea el que quiere la mayoría.

2.- Y democracia es que el jefe de la pandilla haga lo que quiere la mayoría.


¡¡Qué complicado, normal que los políticos se confundan y se olviden de la segunda!!, que además es la más importante.


Vuelvo al ejemplo del parque, ¿qué pasa si votáis a un jefe de la pandilla y resulta que os ha engañado? Primero os dice que siempre se va a jugar a lo que queráis todos, y cuando sale elegido, resulta que sólo deja jugar a lo que quieran él y sus amiguitos.



Queridos niños, ese jefe no es un jefe democrático, aunque le hayáis votado. Ese es un jefe mentiroso.


Y yo ahora estoy muy triste, porque creo que los políticos piensan que sólo tiene legitimidad democrática quien ha sido votado, que a quien no sabe mentir no le votan, y que por tanto, el más demócrata es el que es capaz de engañar a más gente.


Todo por culpa de una palabra tan difíiiiicil, con dos significados. 


20 may. 2013

Amaya Ascunce (la drama mamá) responde a 8 preguntas raras.

Acabo de terminar En la Cocina con la Drama Mamá, el segundo libro de Amaya Ascunce. En el primero, Cómo no ser una drama mamá, Amaya tenía un buen concepto, que supo desarrollar más allá de lo que cualquiera que tenga madre podía llegar a imaginar. Pero lo que más me sedujo de ella fue su manera de contar las cosas, tan natural y tan fluida. Creedme, esta chica escribe muy muy bien.

El segundo es un libro de recetas, bueno, de recetas… lo de menos son las recetas. En cambio, engancha aún más que el primero. Amaya escribe como si estuviera a tu lado contándotelo. Estás leyendo y dan ganas de interrumpirla, lo mismo para darle la razón, que para quitársela, que para contarle que a ti una vez te pasó algo parecido… es una sensación casi exotérica, como una presencia.

En su libro de recetas, Amaya carga las tintas contra los calamares (a los que odia de manera visceral e incomprensible), le quita presión a su relación con las ollas, y deja a los concursantes de Master Chef como auténticos principiantes bautizando platos: “Paella en mi casa o arroz con chorizo en la de los demás”. ¡Brillante! (no el arroz, sino el nombre de la receta).

Se atreve con cualquier plato y al final, el único que no termina frito es el lector.

Como además la conozco (bueno, la vi una vez) y tengo motivos para asegurar que es una gran chica, se me ocurrió que a parte de esta declaración, podía hacerle una de esas sabrosas entrevistas que tanto os gustan a los paladares exigentes (y sí, habéis adivinado, voy a caer en la cutrería de hacer todas las preguntas con juegos de palabras sobre cocina. Podéis ir directamente a las respuestas si preferís).

Entramos en harina:
.- La nena es tierna, tímida, familiar, sencilla… En cambio Amaya coordina la web de Elle y es bloguera y escritora de éxito. Vamos, que más cool, fashion y trendy no se puede ser, ¿en qué ambiente te encuentras más en tu salsa?

Amaya también es tímida, familiar y confío en que sencilla… Todo en mi vida ha sido un poco accidental. Me dieron la oportunidad de trabajar en un sitio como ELLE y todavía no me lo creo. Me gusta Internet y sé un poco de publicar cosas en web, los contenidos que funcionan, analítica y esas cosas. Por eso he acabado en un sitio así en el que aprendo miles de cosas y conozco gente muy interesante todos los días.

Lo del blog y el libro fue un poco igual. De repente. Para rato* pensé que se iba a liar algo así cuando empecé con el blog. Si me dices hace 5 años que iba a estar haciendo todo esto no me lo creo.

Mira, hace un tiempo que le doy vueltas a una idea. Hay gente a la que una cosa le gusta mucho mucho, por ejemplo, la moda, la literatura, o las manualidades, o las avestruces. Y se hacen expertos en eso, pueden contarte cosas increíbles, son auténticos expertos en una materia. A mí no hay nada que me guste tanto, pero me encanta cualquier cosa que trasmita buenas historias, sean de moda o de avestruces. Y creo que por eso he hecho cosas tan distintas y espero seguir haciéndolas.

* Nota del traductor: En Navarra y en Aragón, la expresión “para rato” se utiliza con el significado de “para nada” o “en ningún momento”.
 
.- Segundo libro, enésima edición del primero. Sin duda estás viviendo un momento dulce, ¿es un plato que hay que dejar reposar?, ¿o hay que comerlo rápido, antes de que se enfríe?

Yo de momento voy a disfrutar de esto, y sobre todo, no me lo voy a tomar muy en serio. Tengo la suerte de que, por ahora (que la cosa está muy malita), no me juego las lentejas con los libros, así que si a un hobby le puedo sacar algo de rendimiento genial. Pero en realidad, me conformaría con poder seguir publicando de vez en cuando y recibiendo los mails de la gente que dice que le gusta.

Me encantaría forrarme, no voy a mentir, y vivir en una casa en la playa de escribir libros, sin madrugones y atascos, a mi aire. Pero soy realista, y los libros no dan para eso. Así que vamos a pasárnoslo bien.
 
.- No eres apta para cocinar y en cambio escribes un libro de recetas… Con mal producto te ha salido un guiso delicioso. Pero por lo general, ¿en qué prefieres confiar?, ¿en lo que te dictan tus ingredientes, o en ponerle tesón a la receta? 
 
En la cocina no confío en nada. Se me da fatal, palabra. Tengo un don inverso entre fogones, lo destrozo todo. Así que sólo me queda pegarme bien de cerca a la receta y tratar de no cagarla.

En la vida, no sé, no hay receta que valga. Ni siquiera la voluntad es garantía de nada. Pero bueno, confío en el humor, en la empatía, en tener perspectiva, en saber relativizar, en tener curiosidad por lo que te rodea y en emocionarse un poco por todo. No significa que te vayan a ir bien las cosas, pero al menos no sufrirás tanto por las que van mal.

.- Lo que cuentas en En la Cocina con la Drama Mamá lo vivisteis sabiendo que se iba a publicar en un libro. ¿Hasta qué punto, el saberlo, os afectó cómo personajes?, ¿os interpretasteis a vosotras mismas?, ¿está inspirado el libro en la realidad, o la realidad os salió inspirada, sabiendo que iba a ser publicada en un libro? Dicho de otra forma, ¿qué fue antes, el huevo o la tortilla?

La realidad produjo el libro hasta tal punto, que muchas de las historias que cuento van sobre cómo lo escribí. Eso sí, no firmé ningún contrato hasta dos días antes de tenerlo todo escrito y saber que quería publicarlo. Tuve a mi editora al borde del infarto hasta el final.

Me propusieron lo de las recetas, dije que no, luego mi madre dijo que no, y me puse a escribir sobre eso: lo mal que cocino y que no pensaba escribir el libro. A partir de ahí, se me sumaron historias, hicimos algunos intentos, discutimos, pasaron otras cosas… Lo iba escribiendo, y no estaba segura de que me gustara. Al final cuadró, me hizo gracia y pensé “Vamos allá”. Y allá que fuimos…

.- Una vez me dijiste que si hay exposición pública, habrá críticas, ¿algún plato de mal gusto que se te haya atragantado?

Sí. No me hizo ninguna gracia las primeras críticas que se metían con mi madre y la trataban como una pequeña dictadora porque, para empezar, confundían a mi madre con el personaje y para seguir, porque me parecía que no habían entendido nada.

Y lo segundo que se me atragantó fue la propia exposición pública. Ya me he reformado un poco, pero sigo sintiendo mucho pudor a haber mostrado muchas cosas de mí a través de la nena. No tiene que ver con qué piensen de ti… Es que yo he contado que para mear en el baño tiro dos veces de la cadena y, bueno, cuando tuve que confesar mi nombre real me daba corte. Ahora lo llevo mejor, o eso creo.

.- Sé por el libro que no te encantan las judías: ¿alguna metedura de pata notable?, ¿alguna que te la hayas tenido que envainar? (risas enlatadas).

A ver, soy nerviosa, charlatana, curiosa, movida, despistada, influenciable… ¿Meteduras de pata? Qué va, ninguna… Para que te hagas una idea, un día iba andando por la calle y un señor me miró raro, luego otro, luego otro… Entonces me miré para ver si llevaba una gallina en la cabeza y ¿sabes? No llevaba falda. Me cerré el abrigo y me quedé allí parada pensando: ¿cómo la he perdido? Y sobre todo ¿hace cuánto? Volví hacia al coche en estado de shock. Y allí estaba, se me había abierto al salir del coche. ¿Sabes lo peor? Que era la segunda vez que me pasaba.

.- En tus libros la nena es la protagonista. Eres cocinera e ingrediente. ¿Crees que tus fans somos un poco caníbales?, ¿Cómo crees que reaccionaremos cuando cambies de materia prima?

Ay espero que muy bien…  Y que me sigan leyendo aunque publique cosas distintas, porque no puedo pegarme otro año escribiendo de lo mismo. Al menos no si quiero divertirme, así que me jugaré. Y bueno, mi madre lo va a agradecer seguro.

.- Y de postre, una picante. Somos ya legión tus seguidores varones, y después de la foto en la solapa del libro se ha desatado la locura. Así que muchos estarán esperando que te pregunte por tus gustos: ¿cruditos o maduritos?

Jajajaja, la foto es un poco mentira. Es que en ELLE tienen unos profesionales estupendos que te sacan reguapa. Te ponen mucha luz que disimula todo, y te visten bien y esas cosas. Además estas quietica, que yo no estoy quieta ni dormida, parezco hasta buena. Estoy encantada con esa foto, la pienso poner en el perfil de Facebook, de Twitter, en el DNI… Estoy por hacerme una careta e ir por la calle con ella.  Y, por supuesto, maduritos. Yo he sido siempre una niña vieja: listilla, marisabidilla y con gustos raros. Me llamaban Mafalda en el cole. Los cruditos me entienden aún menos que los maduritos.

Muchas gracias Amaya, y tú tranquila, que esto no lo lee nadie.


17 may. 2013

Un superhéroe que tiene lo que hay que tener: dinero.

Supercheque: el único superhéroe con poderes para luchar por las cosas realmente importantes de la vida, porque si algo no puede pagarse con dinero, es que no tiene ningún valor.

Supercheque en: Sin embargo.

Elena se pasa el día en el gimnasio pero no hace gimnasia, es la recepcionista. Elena está enrollada con un monitor y salen con una pandilla formada por colegas de INEF, unos opositores a bombero, uno que dice que es fisionaturópata (vamos, que no tiene titulación) y dos musculadas gemelas que hacen fitness, spinning, step, powerlifting, trimsport, etc. de todo menos gimnasia.

Al principio de la relación, por puro dejarse llevar, Elena entró un par de veces a la sala de musculación, pero pronto descubrió que hacer ejercicio le suponía esfuerzo, y lo que es aún peor, que el chándal le hacía culo. Lo dejó.

Y así pasaban los días sin mayores alegrías ni tristezas, hasta que un día le llega una carta de Hacienda, ¡¡Diosss!!

 “Llegó una carta de Hacienda...” es como el rugir de una motosierra en una peli serie B. Podríamos dejarlo aquí y no profundizar en detalles escabrosos, pero la vida es así de cruel y el relato nos obliga a entrar de lleno en el oscuro mundo de las multas y sanciones administrativas, de las competencias institucionales, las incompetencias institucionales, de las trabas, los deslices, los abusos; de la burocracia, los impresos, los modelos; de los traspapeleos, los errores informáticos, de los funcionarios con jaqueca, de los ciudadanos indefensos, del yo no puedo ayudarle, no es mi competencia, ponga una reclamación en quejas, o una queja en reclamaciones, o en otra jodida ventanilla; y del amimesudalapollaestuputoproblemevoyadesayunar.

Pero no adelantemos acontecimientos.

La carta le reclama, así, de golpe, 5 años del Impuesto de Circulación de un vehículo que Elena dio de baja hace 5 años. Y por si la cifra resultante no resultase suficientemente resultona, la adornan con los intereses de demora y una multa por el retraso. Conclusión: te cagasss.

Esto, entre adultos sensatos se solucionaría con una llamadita:

- oye, soy fulano, que te has equivocao, que el coche lo di al prever en 2002…
- ¡¡ay perdona!! es que hoy tengo un lío… ahora mismo anulo el cargo y la sanción, no te preocupes.

También entre adultos insensatos podría llegarse a un principio de acuerdo:

- oye, soy fulano, o me quitas la multa o te abro la cabeza a machetazos…
- ¡¡ay perdona!! es que hoy tengo un lío… ahora mismo anulo el cargo y la sanción, no te preocupes.
Pero entre un ciudadano y la Administración lo sensato no es ser sensato ni insensato. Quizá lo único sensato sea joderse y pagar. Pero, repito, no adelantemos acontecimientos.

Con el comprensible acojone y la subsiguiente indignación, Elena busca consejo entre sus más allegados (ver primer párrafo…):

- ¿Hace 5 años que lo diste de baja? Entonces ha sido un error de ellos, no pagues.
- No es culpa tuya, no tienes por que pagar.
-¡¡Pero qué se creen!! Ni se te ocurra soltar un duro.
- Eso, eso, lo importante es que no pagues!!

Elena, animada por estos sabios consejos y estimulada por su miserable sueldo, decide no pagar.

Y así pasan los días sin mayores alegrías ni tristezas, hasta que le llega otro certificado, ¿habrán detectado el error y le (a ella) escriben para tranquilizarla?
Puede ser, pero, recalco, no adelantemos acontecimientos: Elena abre la carta despacio y, emoción, emoción…¡¡uy, casi!!: por no sé qué ostias de caducidad del periodo de pago voluntario, ahora el importe es aún más alto y (agárrate, que llega lo más acojonante) además le (a ella) amenazan con embargarle el coche.

- ¡¡Pues que lo embarguen!! Total, está dado de baja…

Ahí le has dado, machote, pero resulta que el departamento, o el ordenador, o el responsable, o la puta su madre que gestiona los embargos, SÍ tiene la información actualizada. Y el embargo recae sobre su coche actual, según consta en el engorroso documento certificado que, entre lágrimas de incredulidad lee Elena.

Las reacciones de sus amigos son ahora mucho más airadas y contundentes:

- ¡¡De eso nada!!- dice su novio golpeando el mostrador de recepción del gimnasio - diles que si hay que personarse personalmente, nos personamos.
(aquí es donde se nota el temple y la madurez adquiridas durante años como portero de discoteca).

- Nosotras también - dicen las gemelas en una demostración de virilidad y  apoyo sin fisuras.

Muy bien, todo muy bonito: nos personamos todos, nos quejamos todos, ¡venga, vamos todos! ¡juntos como hermanos, miembros de un gimnasio!…

Pero, ¿a dónde vamos?, ¿a quién nos quejamos?, ¿eh? Si hay un abogado en la sala que levante la mano, porque no tenemos ni pajolera idea de a dónde coño ir (y hablo en primera persona, porque yo tampoco lo sé): ¿al Ayuntamiento, a la Comunidad, a la Consejería, a Tráfico, a la Delegación de Hacienda, al Ministerio de Industria, al de Interior, al concesionario, a la ITV, a la OCU, a la OMIC, a la ONU, al Diario de Patricia? Ni puta idea.

Y si este panorama se presenta desolador a priori, a posteriori lo es mucho más, después de llamar y “personarse” en todos esos sitios varias veces, sin que nadie pueda, sepa, ni quiera solucionar el puñetero problema.

En el único lugar que dan ciertas facilidades es en la entidad bancaria “colaboradora”, donde puede hacer efectivo el ingreso de la multa y, de paso, pedir el préstamo para pagarla… porque, y aquí está el quid de la cuestión: Elena no dispone de ese dinero, ¡¡acabáramos!!

Si al final todo es una cuestión de dinero, no nos liemos, un puto problema de pasta. Ni más ni menos. Si Elena tuviese el dinero, pagaría la multa y santas pascuas (ya decía yo antes que era lo más sensato), pero como no lo tiene, estamos jodidos.

Y así pasan los días, totalmente entregada al azar administrativo, sin saber si el próximo fin de semana lo pasará en un calabozo, rodeada de mafiosos, asesinos, pederastas sin escrúpulos y conductores sin puntos.

Por eso la recepción del gimnasio se ha convertido en una especie de velatorio, en el que sus musculados amigos tratan de darle (a ella) apoyo, mediante el dudoso método de ratificar y magnificar la “putada que te han hecho, tía”.

Pero, insisto, no adelantemos acontecimientos, porque en una de éstas, el azar invita a entrar en el gimnasio a un tipo de aspecto insignificante que se les queda mirando con cara de idiota. Mal momento para provocaciones:

- ¡¿Pero qué miras, capullo?!

El novio de Elena hace como que se va a abalanzar sobre él, mientras un colega hace como que le sujeta con fuerza (lo tienen perfectamente ensayado), ¡y menos mal!, porque el tipo canijo con la sudadera XXL, pantalones cortos, canillas pálidas y calcetines blancos hasta las rodillas es… Supercheque!! que conmovido por la historia de Elena se ofrece a intervenir, a través de un conocido suyo en el Ministerio de Vivienda.

¡Qué gran corazón el de Supercheque! ¡Cuanta bondad! Gracias a su tráfico de influencias y a unas oscuras negociaciones, Supercheque descubre a qué funcionario puede sobornar para que borre el expediente de Elena, y lo hace ¡utilizando su propio dinero negro!

Supercheque, si no existieras habría que inventarte.

En un par de días todo ha quedado solucionado. Elena ya no tendrá que anular sus planes de fin de semana y aún le quedará dinero (y quién sabe si ganas) de acudir a la IIX Feria Profesional del Culote y la Camiseta Sin Mangas. En el gimnasio la alegría es desbordante y se puede palpar en el ambiente de la sala de fitness (bastante denso ya de por sí).

Aunque como todos sabemos (y por algo recalcaba yo tanto lo de no adelantar acontecimientos), el soborno de Supercheque no sido inscrito en el archivo pertinente (lenguaje administrativo), y al año siguiente la sanción vuelve con más fuerza, por lo que Elena terminará perdiendo su coche nuevo por embargo, y con él, cualquier posibilidad de vacaciones en los próximos 3 años, junto a su nuevo novio bibliotecario.

Pero esa es otra historia.

LAS TOMAS FALSAS

Párrafo 1, toma final. Acción:
Da gusto verles en los bares tomando zumos, son como una comuna hippie pero en chándal jajajajaja Jajajajaja Jajajajaja
Coooorten

Párrafo 6, conversación entre dos amigos de Elena, un viernes por la noche. Acción:
- ¿quién crees que está mejor preparado, un ninja o un kickboxer?
- ¿física o mentalmente?
- para un combate callejero
- ¿por asaltos?
- sin límite
- ¿con o sin reglas?
- sin reglas
- ¿con o sin armas?
- a mano desnuda
- ¿a muerte o a inmovilización?
- ¡a muerte!
- ¿estrangulación o golpe seco?
- da igual, tronco, lo que sea
-¿en ropa de calle o de combate?
- ¡joer tío, anda que te follen, menudo varas!
Coooorten
uuuuh, me parto la caja, juajua

Párrafo 4, los estudios de Elena. Acción:
Elena empezó un módulo sobre nutrición para labrarse un futuro como buena esposa y ama de casa. Coooorten.
- No entiendo esto.
- Joder, pues eso, que en vez de un curso de cocina, hace uno de nutrición… pa aprender a prepararle hidratos y proteínas a su novio
- No lo pillo. Bórralo.

Párrafo 2. Acción:
Si tuviera un novio matemático, Elena saldría con la pandilla del equipo de ajedrez  jojojojojojo qué sobrada!!
Coooorten.

Párrafo penúltimo, una de las gemelas (a saber cuál) se sincera con Elena. Acción:
- Oye Elena, una duda que me corroe, ¿por qué tu amigo, mentor o como llamarlo quieras (refiriéndose a Supercheque) ha pagado el soborno, y no directamente la multa?
Cooooorten.
¡Ni se os ocurra poner esto!, ¡¡¿qué queréis, joderme el relato?!!

Cabrones.

16 may. 2013

¿Sabéis lo que es el miedo?

- Ata - dice mi mujer - dales a los niños un par de onzas de chocolate.

Se refería a una tableta de chocolate con Lacasitos que compró hará una semana. Pero cuando abro el armario me doy cuenta de algo que ya sabía perfectamente: alguien, que no es ninguno de los niños, se ha ido ventilando poco a poco la tableta, y ya no está.

¿Sabéis lo que es el miedo?, ¿sabéis lo que es pensar "la he cagado y estoy perdido"? 

Por suerte, había abierto chocolate para postres, uno que compró mi mujer una vez para una tarta. Cruzando los dedos les he dado una onza a cada uno y, ¡thank you lord!, se lo han metido en la boca y les ha gustado. 

Aún tengo el susto en el cuerpo. Que esto quede entre nosotros.

15 may. 2013

Miércoles Mudo: lugares comunes


12 may. 2013

Crónica resumida de la promoción de un libro

Escribir un libro es fácil. Entiéndeme, si tienes un boli o un procesador de textos, te pones a juntar letras y hala, escribes un libro. Otra cosa es que sea bueno o malo, pero escribirlo no tiene mayor mérito. El logro es que te lo publiquen. Otra cosa es que sea bueno o malo (esto ya lo he dicho, ¿no?).

Firmar un contrato con la Editorial Planeta es una experiencia de la que se puede presumir, así que me vaís a perdonar si os doy un poco la brasa con ello, ¿verdad? Gracias.

Con la publicación llegan una serie de experiencias, la más impactante y novedosa de las cuales es la promoción. La gente normal como yo, no estamos acostumbrados a hacer promoción en medios. Aunque os cueste creerlo, habitualmente no veo mi nombre en las páginas de ningún diario, ni me llaman de la radio ni voy a ninguna tele, ni si quiera local.

Y cuándo te toca, es cuándo te das cuenta del mérito que tienen todos esos personajes que se ponen tan panchamente delante de un micrófono, y hablan en directo con toda naturalidad, ya sea Punset o Belén Esteban. De hecho, creo que tiene más mérito lo de Belén Esteban, porque Punset tiene más a lo que agarrarse.

A mí me llamaron siempre para hablar de mi libro, lo que a priori no debería tener mayor complicación, teniendo en cuenta que lo he escrito yo. Pero el acongoje de hablar para tanta gente, y la responsabilidad de estar ante oportunidades únicas, sin la posibilidad de borrar y sobrescribir si me equivocaba, hicieron que me enfrentara a cada entrevista como si fuera un examen de selectividad (o de reválida, que ya no sé lo que es ahora ni lo que era antes).

Y como en cualquier examen, tuve errores y aciertos:

En algún programa cometí el error de decir muchos tacos.
En cambio no cometí el error de preguntar, “¿esto realmente lo escucha alguien?

En otros cometí el error de tratar de hablar del libro en serio.
En cambio no cometí el error de exigir toallas y Vichy Catalán en el estudio.

Alguna vez cometí el error de no dejar hablar a los entrevistadores (los expertos lo llaman “miedo al silencio”). Pero no carraspeé ni y tragué flemas encima del micrófono o auricular.

Cometí el error de burlarme reiteradas veces del baby mugging, esa ridícula afición (otra vez, es que no aprendo…) de hacerles fotos a bebés, como si estuvieran metidos en tazas. En cambio no llegué borracho a ninguna entrevista (ganas no me faltaron).

Dejé a un medio colgado (por circunstancias ajenas a mi voluntad, y pese a lo cual fui tratado de manera innecesariamente descortés e injusta), pero nunca me hice el malote, ni busqué artificialmente la polémica para llamar la atención de los responsables de Tele 5.

Repetí veinte veces palabras y latiguillos en una misma entrevista, dije cosas sin sentido, dudé, me atropellé, tartamudeé, aburrí; pero creo que Sofía Mazagatos puede respirar tranquila, su reinado permanece intacto.

Hubo entrevistas más monótonas y aburridas, y otras más divertidas y dinámicas. Pero por lo general creo que he salido bien parado ante todos los que me escucharon.

Abajo os dejo unos links que he recopilado para que juzguéis vosotros mismos, si es que vuestra vida es tan aburrida como para perder el tiempo escuchando más de una entrevista mía.

La experiencia también me ha servido para aprender cosas:

Aprendí que, después de decir algo supuestamente gracioso, tengo que reírme y no esperar a que se rían los entrevistadores, porque probablemente no lo harán. Es el mismo mecanismo que justifica las risas enlatadas en las series malas: se ponen risas para avisar del chiste. Las buenas series y la gente graciosa no lo necesitan. Yo sí.

Pero lo más importante que aprendí, es que da igual lo que me pregunten, lo importante es lo que yo responda.

Este aparente sinsentido lo había observado en las entrevistas a políticos, pero ahora he experimentado en mis propias carnes su grandiosa utilidad. Con esta lección bien aprendida todo es más fácil. Es como si para el examen de selectividad bastase con estudiar 5 o 6 preguntas de memoria, y con ellas aprobases, cayeran o no.

¿Anécdotas? Pocas y no muy destacables. Me quedo con dos:

La primera fue la sorpresa que me llevé en la entrevista con Radio Santamaría, emisora diocesana del Archidiócesis de Toledo. Con estos títulos y atributos imaginaba yo que no iban a estar muy en la onda no ñoña, y que tendría que ser especialmente cuidadoso para no ofender a alguien sin darme cuenta, al hablar, por ejemplo, de la moda bebé. Y en cambio, lo primero que dice la periodista nada más presentarme, es que le alegraba mucho hablar conmigo, porque era seguidora de Noñoño desde hacía tiempo… a partir de ahí, os podéis imaginar. La mejor entrevista de todas y en la única que me olvidé de que estaba en el aire, en plena promoción. Desde aquí un besazo enorme a Teresa Martín- Tadeo, si me estás oyendo.

La segunda anécdota refleja el estado de nervios en el que me pude llegar a encontrar: me llamaron para salir en directo en el magazine Guadalajara al Día, de la Televisión Local de Guadalajara. Salí de Madrid con tiempo de sobra, para cubrir cualquier imprevisto. Y de repente, cuando estoy ya a veintitantos kilómetros de Madrid por la A2, me asalta una duda tan terrible, que casi se me para el corazón, “¡¿A Guadalajara se va por la A2?!” Fue un flash horrible, estuve a punto de desafiar a la seguridad vial llamando a mi mujer por teléfono (no es que hubiera servido de nada, pero en esos momentos fue lo que se me ocurrió). Afortunadamente, en ese preciso instante apareció un cartel que confirmaba que iba bien. Aún así el susto me duró horas.

Curiosamente, la de la tele fue de las más divertidas, y sin duda la más golfa. Miradla bien, es la primera (y probablemente la última) vez que salgo en la tele.

Ahí lo dejo.
En la tele dije muchos tacos, según me confirmó la magísima Estefanía Nussio.

La entrevista con Ramón García, en la Cope. Qué bien se portó conmigo el tío.
En Onda Madrid, la primera de todas. No les dejé hablar y sobrerrepetí el prefijo "sobre".
El millor de cada casa. Me lo pasé muy bien.
Con María Villardón, de Gestiona Radio, hubo muy buen rollo también antes y después de la entrevista.
En Tolerancia Cero, un honor que me hicieran un hueco en un programa que trata de algo tan serio.



8 may. 2013

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