23 sept. 2013

Hay elecciones todos los días

No hay que esperar 4 años a votar en unas elecciones, porque todos los días tenemos elecciones con las que podemos dar nuestro voto a quienes nos gustan y quitárselo a quienes no. Todos los días tenemos la elección de consumir una y otra cosa, y con ello influir en el bolsillo de los que mandan, que es donde más les duele.

Post completo publicado en la Fundición Príncipe de Astucias.









18 sept. 2013

11 sept. 2013

Miércoles Mudo: Sin Ideas


5 sept. 2013

Tienda de Pasiones


Hace unos años trabajé en La Tienda de Campañas, una extinta agencia de publicidad en la que mis compañeros y yo nos dejamos el pellejo, para descubrir finalmente que sus dos dueños eran unos sinvergüenzas (un caradura el uno, y un estafador con tintes paranoides el otro). Hoy, haciendo limpieza en un disco duro, he encontrado este minirrelato que refleja con fidelidad una de las tramas a las que asistíamos perplejos mientras nuestro esfuerzo y nuestros puestos de trabajo se iban al garete. Sinceramente, no sé si será inteligible para quienes no vivieron aquella situación, pero me ha hecho gracia el reencuentro y aquí lo dejo. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

Tienda de Pasiones. Cap. 1 Contrato de Amor.

Ariel Raza entró en la oficina y se dirigió directamente a su despacho. Cabizbajo, esquivando miradas y sin apenas saludar; tan sólo un susurrado e inaudible pasa picha.

En la mesa de reuniones, una bandeja con restos de Julianillos del Collado le ayudó a comprender que su amante, Karen, había pasado la noche en su casa, con su esposo.

¡¿Pero, por qué?! - (pensaba) - ¿acaso no doy la talla?, ¿de que sirven mis relaciones, mi olfato para los negocios, mi linaje?

Ariel estaba cabreado, fuera de sí. 

En la bandeja del Outlook varios asuntos menores reclamaban urgentemente su atención: proveedores exigiendo el pago de deudas millonarias, un par de proyectos yéndose al traste, un pufo de 80.000 euros, la pensión alimenticia de sus hijas… pero antes, Ariel tenía que hacer algo para reforzar su autoestima.

Llamó a Karen a su despacho y con tono autoritario y algo despectivo la obligó a contratar, sí o sí, a un técnico de sonido para el extraño proyecto que se traía entre manos con la Federación de Sordos de Huelva: contrato fijo a jornada completa, con dietas, chofer y móvil tribanda.

La machada surgió su efecto y tras una tormentosa discusión, en la que añadió secretaria bilingüe al encargo, llegaría la calma y la reconciliación con Karen: cena y noche de hotel incluidos a cargo de la tarjeta de empresa. Siempre ocurría igual.

En ese momento, Veracruz Angustaiga entró en el despacho decidida a hablar en serio sobre cualquiera de los innumerables problemas que asfixiaban a la empresa:

- ¡Ariel, esto no puede seguir así!
- Tranquila, yo me encargo.

Ariel había recuperado la seguridad en sí mismo. 

- No continuará... -