1 jul. 2010

Bancaja y Perogrullo, nueva alianza estratégica

(No quiero convertir este blog en un blog protesta. Lo que cuento aquí lo hago más por surrealista que por injusto. Pero da la casualidad que en pocos días han pasado dos estupendas estupideces protagonizadas por dos estupendos representantes de los poderes fácticos: una aseguradora y un banco).

Conversación real mantenida en una oficina de Bancaja (según me cuentan, es igual en otras entidades), simplificada en la forma, pero precisa en el fondo:
-    Buenas, venía a pedir un crédito de 30.000 €, ¿qué necesitan para tramitarlo?
-    Depende, ¿tiene usted 30.000 €?
-    No comprendo.
-    Para poder dejarle 30.000 €, le pediremos que antes nos de usted 30.000 € a nosotros,
-    Ahh…
-    que le devolveremos cuando usted nos devuelva los 30.000€, por supuesto.
-    Eh, bueno, resulta cuanto menos equitativo.
-    No del todo, usted tendría que pagarnos, además, el 8% de interés a nosotros.

La diferencia más significativa entre ésta y la conversación real, es que el empleado denominó “pignorar” al hecho de que yo les entregase previamente la misma cantidad de dinero que les pedía. Eso me convertiría, digo yo, en un pignorante.

Pero no hay que hacer juicios apresurados. Las cosas de las finanzas y los bancos son complejas y hay que esforzarse por entenderlas. El dinero es un ente abstracto que cambia de manos a través de firmas, órdenes y documentos, sin necesidad de que haya billetes ni monedas de por medio, y en ese proceso virtual, se generan beneficios o pérdidas, en concepto de intereses, riesgos, gastos de tramitación, etc. Por eso, parece lógico pensar que la forma más efectiva (y por tanto más barata) de resolver la operación es que en vez de darme ellos sus 30.000 €, yo me quede físicamente con los míos (aunque en teoría serían suyos, porque estarían pignorados), y que me limite simplemente a abonar al banco los intereses. De esta forma saldríamos ganando los dos.

1.- El banco, porque simplifica la operación, reduce riesgos y costes, pudiendo incluso despedir empleados si esta fórmula se lleva a gran escala.
2.- Y yo, porque me evito el fuerte desembolso inicial, incluso puedo utilizar dichos  30.000 € (que inicialmente eran míos, pero que ahora tiene teóricamente el banco) para ir devolviéndoselos al banco,  limitando mi esfuerzo financiero a la carga de los intereses.

¡¡Ahora les llamo y se lo propongo!! Aunque espera, hay algo que…