5 feb. 2013

Ni puta idea

Me estreno en Madresfera con este blog de padre (sí, esto es un blog y, sí, soy padre) y como empiezo en lo más bajo del ranking voy a meterme en un jardín, a ver si con un poco de polémica me cuelo en el Top 500.

Llevo mucho tiempo leyendo en cantidad de sitios que, para gestionar las rabietas de los bebés, lo importante es no perder los nervios y dialogar con el crío, explicarle las cosas, razonar.

Pues bien, yo tengo una teoría: quienes proponen dialogar con un crío de 2 o 3 años

no tienen NI-PU-TA-I-DE-A de lo que es una rabieta.

Ojo, es una teoría, también puede ser que lo sepan y que nos estén tomando el pelo.



9 comentarios:

  1. Jajaja la teoría esta muy bien, pero la práctica....cada uno sabe lo que se cuece en su casa aunque de cara a a galera todo sea maravilloso!

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    1. Cierto, hay veces que leo cosas y pienso: "ésta no tiene niños pequeños, esta tiene a Punset" ;-)

      Gracias por pasarte por aquí.

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  2. Mucha razón Ata. Lo que pone en los libros es muy bonito, pero como vas a hablar asi, si es como hacerlo con una pared. Yo le enseño un lacasito y ya se calma para poder 'hablar'.

    Salu2

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    1. Enhorabuena Moises, si con un Lacasito lo consigues es que sus perretas no superan el 6 de la escala Richter ;-)

      Abrazo

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    2. Es la tactica de dejar descolocado, como cuando eramos pequeños que nos decian de mirar para otro lado, y Zas, hostia va. Lo mismo sin hostias, claro.
      Salu2

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  3. Yo un buen rato me hago la que ignoro, si ese lapso supera mi capacidad auditiva me sobreviene un tsunami emocional en el que parezco capaz de cualquier cosa...entonces en un 80 por ciento de las veces se calman.

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    1. Pero el otro 20%, ¡¡hay, el otro 20%!!
      Besotes transoceánicos.

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  4. Curiosamente, ayer hablaba con un amigo (psicólogo, de hecho) de esto. Y me decía "esa teoría es discutible". Al final, los niños necesitan modelos para su comportamiento... y eso incluye el modelo de "cómo reaccionar cuando perdemos los papeles". Es decir, si en su casa nunca ven a nadie perderlos, el modelo lo encontrarán en otro sitio (probablemente menos controlado).

    La cuestión es que, cuando perdemos los papeles, por definición "no controlamos cómo los perdemos". Como consecuencia, transmitimos a los hijos nuestra forma natural de reaccionar (seguramente, heredada a su vez de nuestros padres).

    Y (salvo que sea una forma completamente "pasada de vueltas"), no pasa nada.

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    1. Ese razonamiento tiene muchísima lógica. Yo mismo, si alguna vez reacciono caprichosamente frente a mis hijos, me consuela pensar que les estaré preparando para lo que se van a encontrar con sus jefes, el guardia municipal, un vecino...

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