15 feb. 2013

Me pesan los conceptos

Soy un tipo de conceptos (otro día explico un poco mejor qué es un concepto, que mucha gente se lía).

No lo puedo evitar, conceptos por aquí, conceptos por allá, aquí un concepto, aquí unos amigos... 

Muchas veces resulta útil, pero otras es una carga. Me explico: hay gente muy creativa que tiene una idea y la deja salir sin más, alegremente, con frescura y sin complicaciones. Yo no, soy incapaz. Siempre necesito un puñetero concepto que la apoye, que la contextualice, que la haga formar parte de un imaginario superior lleno de significados, de connotaciones, denotaciones y de potenciales e improbables derivaciones en otros soportes o materializaciones. Un cacao. Una tortura.

El concepto es un lastre que me impide avanzar en cosas tan tontas como buscar una imagen de cabecera para este blog. Y así llevaba tiempo, sin imagen de cabecera, hasta que ayer me rebelé.

Por eso he puesto unas vacas. ¿Por qué? porque sí. Porque me gusta la foto y punto. ¡¿Qué significan?! Nada.

Y ahí se quedarán hasta que vuelva a caer presa de las garras del dichoso concepto, y encuentre esa imagen capaz de satisfacer mis ansias.




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