7 ene. 2010

Frank Braña


El martes pasado, yendo de Madrid hacia Asturias, paramos en la estación de Tapia de Río Seco, que es la última antes de meterse de lleno en la Autopista del Huerna (ese canto al peralte invertido) y realmente la primera y única desde que coges la A66, allá por Benavente.

A parte de la duda que siempre se me plantea en situaciones de frío polar y ventisca, a saber: "¿merece la pena ponerse al abrigo para recorrer los 5 metros que separan el coche de la entrada al bar?", a parte de este eterno dilema, digo, las estaciones de servicio son lugares que nunca me dejan indiferentes. Otro día hablaré de ello, pero hoy quiero relatar un hallazgo que me ha tenido desde entonces navegando por Google, buscando más información sobre el fruto de mi descubrimiento.

Mientras paseaba por la cafetería (por supuesto sin chaqueta) haciendo lo que siempre se ha denominado como "estirar las piernas", me llamó la atención una foto muy cinematográfica, en la que un cachas era retratado en plena escena de película del oeste. Pero no fue la foto en sí, sino la dedicatoria, lo que despertó mi interés: Para mi amigo José Luis, de Frank Braña.

Empecé a fijarme y resulta que había un montón de fotos dedicadas por el tal Frank Braña, pertenecientes a distintas épocas de su vida, desde su más fornida juventuz hasta su más madura madurez (incluida una en la que hacía pareja con Sandocan "hijo", un tipo clavado a Sandocan, pero que por la fecha de la dedicatoria y el aspecto envejecido de mi nuevo ídolo, tenía que ser, por pelotas, el hijo).

Terminamos la parada, volvió el absurdo dilema de la chaqueta (esta vez a la inversa), e inicié el viaje con la firme determinación de descubrir quien era el tal Frank Braña, y el por qué de su duradera amistad con José Luis, presunto dueño de la estación de servicio.

Ahora ya sé que Frank Braña es un insigne actor asturiano nacido en Pola de Allande, que participó en más de 160 películas nacionales e internacionales, incluidas "Por un puñado de dólares" y "El bueno, el feo y el malo", bordando como ningún otro el papel de malo en los spaguetti western.

Todo un carismático personaje que ha encontrado su santuario en la estación de servicio de Tapia de Rioseco.

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