13 ene. 2010

El punto débil de los suecos

Mi mujer es sueca y eso me ha servido para conocer y admirar aún más a esos esbeltos, educados, ordenados y civilizados seres rubios que pueblan gran parte de la península escandinava.

En cuanto llevas allí 10 minutos y coges un taxi limpio o haces una cola ordenada, te das cuenta de que es imposible que arraiguen fenómenos culturales como los toros o Belén Esteban.

Pero después de varios años he descubierto por fin un rasgo ridículo y estúpido que los humaniza y los hace más cercanos y accesibles: cuando los suecos compran una cristalería, siempre dejan la pegatina con la marca en al menos una pieza, pa que se vea que es de marca!!

Para ejemplo un botón fotografiado en mi propia casa.

¿Decepcionados? De eso se trataba.


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