19 mar. 2013

Mola ser tío

Ahora que circula tanto orgullo fémino por las redes, voy a cantar algunas de las ventajas de ser tío, que son básicamente tres. Sobre la de mear de pie ya se ha dicho todo, y es tan contundente y demoledora que no merece la pena ahondar más. Por eso yo quería hablar de lo favorables que nos son los dictados de la estética.

Ellas son más guapas, no cabe duda, pero son más esclavas de su propia belleza. Son más bonitas, sí, pero tienen que “arreglarse”. Menuda expresión: arreglarse. Si profundizas en el verdadero significado del término te das cuenta del dramatismo que encierra y de la ventaja de ser tío. ¿Cómo han llegado a eso?, ¿cómo es posible que hasta la chica más guapa del planeta, pueda ser portada del Cuore si la sorprenden abriéndole la puerta a un mensajero, 5 minutos después de salir de la cama?

Una mujer recién levantada no se considera presentable. Tiene que (da reparo decirlo) arreglarse, desestropearse, recomponerse, reparar las averías que el sueño dañino y la almohada cruel han obrado en su aspecto. Y eso tiene que suponer un gran incordio.

Yo en cambio, en cuanto me quito las legañas estoy listo, porque desaparece cualquier otra posibilidad de mejora. Es lo que hay y el mundo no espera más de mí. Además, ahora, la barba desaliñada está bien vista, con lo que me afeito de Pascuas a Ramos; y el peine desapareció junto con la raya a un lado, allá a mediados de los 80.

Sí, en lo referente a los dictados de la estética, mola ser tío.

Se me ocurrió hace un momento, que dejé el ordenador mientras subía un archivo a We Transfer, y aproveché esos tres minutos para cumplir con una de mis rutinas estéticas más sofisticadas: cortarme las uñas.

2 comentarios:

  1. Me viene a la cabeza un pasaje de Quevedo (he sido incapaz de encontrarlo en la web y ni siquiera me acuerdo de qué obra en concreto era), en el que explicaba que las mujeres, esas mujeres cuya belleza todos admiran y tal, cuando se levantan de la cama lo primero que hacen es ponerse una saya y la cara, y de ahí en adelante describe toda la operación, con bastante sarcasmo.
    Por lo visto es un tema bastante viejo, digooooo es un clásico de la literatura.

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