13 mar. 2013

Me cae bien Paco Marhuenda

Es así.  Ni yo mismo lo entiendo. Efectivamente estoy hablando del Paco Marhuenda que dirige La Razón. No penséis que os estoy haciendo un truco, porque conozco a otro Francisco Marhuenda, que es un tipo simpatiquísimo que nunca ha hecho mal nadie.

No no, me refiero al genuino, al mismo que trabajó para Mariano el mentiroso; el  que aprueba esas portadas que a veces confunden periodismo con adoctrinamiento, en ese periódico tan independiente, que a veces lo es hasta de la realidad misma.

Pensaréis que me gusta únicamente su fisionomía un tanto melancólica, de tipo honesto y bonachón. Pero es más que eso. Me gusta su manera de hablar. En los debates de la tele muestra una elegancia campechana que me inspira buen rollo. Es educado con sus oponentes, se le nota informado, confiado, pero no exhibe esa altanería prepotente y faltona de los periodistas de su cuerda. Coño, que estoy recordándole para escribir esto y pienso “¡qué tío más majo!”.

Todo es extrañísimo, porque La Razón, ese periódico, suele coincidir con la opinión de quienes quieren una España cutre y clasista. Seguramente es casualidad, pero coincide.

Pero cuando escucho a Paco, o leo entrevistas como esta en Jot Down, no puedo evitarlo: me cae bien. Y soy incapaz de verle como el director de La Razón. No puedo imaginármelo tirando hacia atrás del carro del progreso, la integración y las conquistas sociales. No le interiorizo como el evangelista que dicta un catecismo del perfecto plebeyo. Al contrario, le veo como un tipo cabal, respetuoso y respetable. Un tío legal.

En serio, que no es ironía. Que me cae bien. Ni yo lo entiendo, pero me cae bien. Sé que es problema mío y no trato de justificarme, simplemente lo cuento como lo siento, en éste mi confesionario.

A lo mejor es un cabrón con pintas, no lo dudo. Y a lo mejor, si llego a tratarle, me llevo un chasco y nos repudiamos mutuamente. Es probable. Pero hasta entonces sólo puedo reconocer un sentimiento: me cae bien.

4 comentarios:

  1. En la facultad nos dejaba copiar sin miramientos. La gente le silbaba al entrar (era la Autónoma de BArcelona) y el aguantaba. Un buen tipo

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    1. Eso encaja con la imagen que tengo de él, que no me encaja con el resto.

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  2. es un prepotente, que habla a los demás como si fueran pobres ignorantes y tiene un cerebro rancio que le hace asociar, cualquier idea contraria a la suya es ninguneada y tildada de "izquierda" con intención de asociar ésta última al concepto del mal. Un simplón ignorante que ignora (valga la redundancia) serlo.

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