17 oct. 2013

Tengo un nombre bueno para el SEO

- Hola, me llamo Ataulfo y soy raro.

Así me sentí yo durante toda mi infancia. Vivía con horror cada vez que iniciaba un nuevo curso y pasaban lista. No penséis que ocurría sólo en el cole, donde en realidad sólo se cambia de compañeros 4 o 5 veces en la vida. Qué va, a lo largo de la niñez hay un montón de cursos de música, inglés, cursillos de natación, de tenis, campamentos, excursiones, catequesis, etc. etc. etc. en las que te presentan por primera vez y todo el mundo se gira para observar con más detenimiento a ese curioso especimen al que han dado en denominar Ataulfo. Ataulfo Arróspide, para más INRI (Arróspide será habitual en el País Vasco, pero en Asturias es el complemento perfecto).

Yo me sentía observado, señalado, estigmatizado y raro. El nombre es es lo más propio que tienes, lo que te designa, te distingue, te reconoce, y un nombre raro sólo puede designar a una persona rara. Los ornitorrincos son raros. Los Ataulfos son raros, mucho más que los albinos o los zurdos.

Durante años odié a mis padres por ello y especialmente a mi padre, que también se llama Ataulfo y está orgulloso de ello. Él nació en tiempos de la dictadura y tuvo que añadir un nombre presente en el santoral (la Iglesia, siempre cuidando a los desprotegidos), por lo que su verdadero nombre es Ataulfo Luis, pero a todos los efectos es Ataulfo. ¡Ay, si yo hubiese tenido ese as en la manga! Ahora sólo me llamaría Ataulfo mi madre.

Siempre envidié a los Ignacios, a los Pedros, a los Fernandos, los Alejandros, los Pablos, los Álvaros... Alguien que envidia a todo el mundo tiene que ser por fuerza un raro.

Con los años fui superando el trauma, no porque yo me acostumbrara, que no me acostumbro, sino porque los adultos son más discretos y menos crueles que los niños y las presentaciones se viven con más naturalidad. Incluso llegó el momento en el que la singularidad de mi nombre daba pie a rellenar esos primeros minutos de conversación en la disco. Vamos, que ayudaba a ligar.

De todas formas sigo imaginando como una pesadilla ese momento en el que un presentador me sorprende por la calle micrófono en mano (Lo Sabe No Lo Sabe, pongamos por ejemplo) y me pregunta delante de toda España:

- ¿Cómo te llamas?

Lo que para otros sería un puro trámite, en mi caso se convertiría en todo un acontecimiento televisivo que canibalizaría el resto del contenido del programa y probablemente de la cadena. Un horror.

Mucho más habitual (lo otro aún no me ha pasado) ocurre cuando vamos a un 100 Montaditos, esa franquicia en la que haces el pedido en caja, dejas tu nombre y te llaman por micrófono cuando está listo. A veces he pensado en mentir y quizá lo he hecho, pero poco, porque no sé mentir. La mayoría de las veces intento que pague otro. No es racanería, es pudor.

Pero lo que ni yo ni mis padres podrían imaginar hace 41 años es que un día llegaría una cosa llamada Internet, que con ella llegaría Google, las búsquedas, el posicionamiento y el SEO. Y ha sido gracias a ello cuando por primera vez me siento un privilegiado frente a los Ignacios González (a bote pronto me vienen 3 a la cabeza), a los Pablos García o a los Alejandros González. 

En la era de la información mi sufrimiento ha sido compensado y ahora soy yo quien les mira con altanería, soberbia y superioridad. ¡¡Mi nombre es SEO!! y si lo introduces en el buscador aparezco como primera y única opción en páginas y páginas de resultados. Y eso es realmente interesante porque ¿quién no ha buscado gente en Google alguna vez para saber más sobre ellos? Y la tendencia natural (errónea pero natural) es pensar que alguien que está en las primeras páginas es importante o ha hecho algo importante. Y si no lo encuentras es que es un mindundi incapaz de dejar su huella digital en la vida.


Para no confundirme con mi padre adopté la abreviación Ata (que también era como terminaba llamándome todo el mundo) y si pones Ata Arróspide en los buscadores, ¿quién aparece?



Menuda tontería, pensaréis, pero si te llamas Alberto García y quieres aparecer en las primeras páginas tienes que montar una muy gorda cada 3 o 4 meses. Si te relajas siempre habrá otro Alberto García dispuesto a ocupar tu puesto con cualquier tontería de mención en un diario local o en prensa especializada de su sector. Pero a mí me vale con cualquier cosa. La única premisa es que Google se entere y eso es fácil. Puedo ganar el campeonato de petanca de mi casa o ser el segundo ayudante del que lleva las bebidas en un cortometraje. Si se publica, salgo.

¡¡Chupaos esa!!

12 comentarios:

  1. Cómo que 3 Ignacio González a bote pronto? Estás metiendo al presidente de la comunidad de Madrid y al portero de fútbol o hablas de gente anónima? Que no somos tantos, hombre! En mi empresa solo somos 8 entre 30.000 empleaados, jejejeje.

    Además, lo del SEO es muy importante, pero también hay que tener en cuenta el valor de querer pasar desapercibido en internet, que la gente llega a pagar dinero por ello. Eso es mucho más difícil llamándose Ataulfo, coincidirás conmigo...

    Espero ser tu Nacho González favorito, en cualquier caso. ;)

    Muy buen post, Ata. Siempre me río mucho contigo, pero esta vez has estado brillantísimo!

    ResponderEliminar
  2. ¡Bieeeeeeen! Al fin lo has logradooooooo sacar toda esa rabia contenida jajajajaj y me encanta que hayas mentido en el 100 montaditos y espero con ansias el Lo sabe no Lo sabes en asturianuuuu ¿pero dime en Asturias eres Ataiño, Atau? o como demonios te dicen jajajaj :P ¡La mejor venganza ever! Espero que el SEO nunca deje de ser útil y que esta pequeña gran GLORIA no se deje en el olvido :P Un besote desmadroso maifriend

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soy Ata en Madrid, en Asturias y lo seré en México cuando me lleves contigo, reina maya.

      Eliminar
  3. Bueno esto no es peloteo, pero te prometo que cuando te conocí me molo tu combinación de nombre apellido, es más para mi tu apellido es de los vasco no muy comunes que lo sepas y de mucha personalidad, vale Ataulfo no es chulo quizás pero Ata me mola, me parece original y con estilo y como tu dices tienes SEO garantizado, eso hoy en día es mucho no?? o eso dicen...
    Me alegro que te guste tu posicionamiento y a ver si un día vamos a los 100 montaditos y gritan eso de : Ata y peineta ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Peineta, ¿has visto que tu entrevista figura en las primeras posiciones en Google? El algoritmo sabe lo que se hace.
      Besotes compañera.

      Eliminar
    2. ¿Has visto que tu entrevista figura en las primeras posiciones de Google? Este algoritmo sabe lo que se hace!!

      Besotes compañera.

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. Para mi tanto el nombre como el apellido son nuevos, simplemente que no lo he oído nunca, pero la combinación de ambos me parece muy original...me gusta!
    En el cole no solo son crueles con los nombres, también con los apellidos y con las rimas, así que amigo, has tenido coñas con tu nombre, pero ¿y las rimas? sabes que los niños se lo inventan todo, hasta las rimas imposibles....y da igual el nombre que tengas, porque pillas fijo, o por aquí o por allá.
    Mi nombre y mi apellido no son muy de rimas, pero te aseguro que alguna gilipollez caía, así que ignorando los malos pareados acababa desapareciendo...
    Me alegro que al menos con el SEO hayas salido ganando :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias y disculpa el retraso en la respuesta. Efectivamente los niños no necesitan mucho para hacer rimas ni coñas. Muchas veces me llamaban "ataud". Pero bueno, no era eso lo que me incomodaba, lo que me incomodaba es que con un nombre raro se suponía que eres raro. Y al final acabas siéndolo (sirva este blog para confirmarlo ;-)

      Eliminar
  6. A mi padre, el menor de cinco hermanos con nombres bastante normales, decidieron llamarle... Marciano. Eso sí, de apellido García, no iba a ser todo excéntrico... El trauma fue enorme durante su infancia, juventud y madurez. A Dios puso por testigo que él a sus hijos les iba a poner los nombres más chulos del planeta. Y yo, que dedicándome a lo que me dedico me hubiera gustado tener un nombre "algo" sonoro, pues no, uno del montón (bien bonito, eso sí) y de apellido García...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo cierto Ana García Pérez es que tú y yo estamos en las antípodas. Ni lo uno ni lo otro. Y eres el mejor ejemplo para corroborar lo que yo decía. Si con mi nombre hubiera sido capaz de pintar la mitad de bien que tú, nada más introducirlo en google no aparecería otra cosa. Mira, yo me he buscado una forma simplificada, a lo mejor tú tienes que hacer lo contrario, ¿no crees?

      Eliminar