10 oct. 2013

Animalito o filete. El gran dilema

Desde que vivimos en el campo disfruto muchísimo cuando salgo a dar paseos con los niños y volvemos a casa fartucos (henchidos) de moras, manzanas, avellanas, figos (sustitúyase la f por h para castellanizar) y pronto serán también nueces, castañas, etc. No es que vivamos en la selva ni mucho menos, pero ha servido para que los peques interioricen que las frutas salen de los árboles, no del Mercadona.

Y por supuesto han entrado en contacto con las vacas. Esos animalotes son tan vulgares aquí, que cuando yo era pequeño me costaba entender que llamasen tanto la atención de los foráneos. Recuerdo la estupefacción que me causaba ver como un coche (con matrícula empezando por M, por ejemplo) se paraba en medio de la carretera para hacerle fotos a una vaca. ¡¡A una vaca!!, ni que  fuera un tigre albino o un oso panda. Ahora entiendo que un niño hindú pensará lo mismo cuando un turista fotografía a un elefante.


Pero a lo que voy, que me disperso, precisamente con las vacas me ha surgido un dilema. Theo está encantado con las que viven alrededor de casa. Dice que de mayor quiere ser veterinario, se ha hecho amigo del ganadero y se sabe los nombres de sus cornudas vecinas, incluso ha bautizado ya a un par de terneros, aquí xatos (pronúnciese algo parecido a shiatos) que nacieron días atrás.

Hasta aquí muy bien. El respeto por los animales está dentro de lo que considero normal en una persona sana y equilibrada (autoexclúyanse de aquí quienes quieran, pero sin atribuirlo por favor a interpretaciones absurdas del patriotismo).

Dichos terneros, xatinos, son dos tiernas (y ya empezamos con adjetivos que invitan a la doble interpretación) criaturas de raza asturiana, pelirojos y juguetones, mucho más guapos y adorables que sus orondas y parsimoniosas madres. Son una alegría para la vista, dan ganas de comerlos (otra vez), pero algún día desaparecerán de nuestro prau porque habrán emprendido su camino hacia la carnicería.

¡¿Y cómo le explico yo esto a mi hijo de 6 años, que les ha cogido afecto?!, ¿está él preparado para entender que sus "casi mascotas" son animales domésticos, destinados al consumo humano? Siempre me viene a la cabeza la historia oída mil veces de la madre que guisó el conejito de su hijo, y que para él fue un trauma que aún recuerda de adulto.


A lo mejor está sólo en mi cabeza y Theo lo ve con normalidad. Ayer mismo me señaló a una vaca de tipo holandés (las blancas y negras), diciendo que era una "lechera", mientras que las otras eran "de carne".

Diréis que soy un poco flojo, que en casa siempre hemos comido carne de ternera y que él ya tendría que haber relacionado. Pero pienso que puede ser como el tema de los reyes magos, que por más indicios que un niño tenga de que eso no puede ser, se lo siguen tragando sin hacerse preguntas, hasta que llega el descubrimiento y consustancial desilusión. Así que, de momento, le he pedido al ganadero que sea prudente y parco en explicaciones, para ahorrarle el disgusto... de momento.








1 comentario:

  1. Mira a mi me pasa igual, sobre todo cuando vamos al pueblo, le tengo pedido a la familia, que le dejen coger huevos pero que jamás le digan si van a sacrificar alguna gallina etc... y lo de la carne igual, espero a que llegue el momento más adelante es mio es muy sensible, que con Memo suele estar llorando hasta que encuentra al padre...

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