Me suelo fijar en los tablones de anuncios porque son un reflejo de cómo están las cosas (MBA en dirección de empresas con experiencia, se ofrece para cuidar niños), y de la capacidad creativa de los anunciantes amateurs.
Ayer me llamó la atención este anuncio, porque parece claro que andan un poco desesperados, y el ejercicio creativo es digno de reflexión.
Ayer me llamó la atención este anuncio, porque parece claro que andan un poco desesperados, y el ejercicio creativo es digno de reflexión.
Baila o muere. Por supuesto, si me dan a elegir bailo. Desde ese punto de vista el mensaje es intachable. El problema es que un día normal a lo mejor considero algunas otras opciones que no están en el anuncio, y eso le resta efectividad.
Pero lo que realmente me intriga es saber qué estarían pensando para imprimir un mensaje tan apocalíptico. ¿Acaso piensan que las motivaciones para apuntarse a un curso de baile nacen del miedo a la muerte?, ¿quién creen que se puede sentir atraído por una academia que sólo te da esas dos opciones?
A bote pronto se me ocurren argumentos más obvios para apuntarse: hacer ejercicio, divertirte, restregar cebolleta…
A lo mejor sólo pretendían recuperar con ironía la épica de la danza que inició la profesora de Fama con el “aquí vais a empezar a sudar”, perpetuó la protagonista de Dirty Dancing soplete en mano, y que ahora trata de recrear una señora con mallas y cara de mala leche en la Cuatro. En cualquier caso creo que se les ha ido la mano.
Sí, han conseguido llamar la atención, pero puestos a conseguir ese objetivo sin más, se puede hacer sin mentar a la bicha. Propongo algunos ejemplos sin variar el esquema
Baila o teletranspórtate
Baila o ponte bizco
Baila o hazte del Betis
Baila o besa a un marciano



