12 feb. 2010

¿Mozart?, ¿por qué Mozart?

Leo en una página dedicada a la psicología, que un estudio realizado por científicos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, ha revelado que bebés prematuros expuestos a la música de Mozart pueden ganar peso más rápidamente que los bebés prematuros que no escuchan esta música.

Son muchos los estudios sorprendentes de los que tengo noticia, y éste lo es por partida doble. Por un  lado llama la atención que la música engorde (de momento a los prematuros, habría que ver si ocurre también al resto de humanos). Y por otro lado, que sea sólo la música de un compositor concreto: Mozart, ¿cambia la cosa con Schuman,  Beethoven, Bach o con Mahler, por decir cuatro?

A lo mejor es cierto que la música clásica predispone a coger peso, y por eso los cantantes de lírico suelen estar rollizos (de buen año, como dice mi abuela). Me gustaría que hiciesen el experimento con los Rolling, los Ramones o ACDC. A lo mejor descubren que el rock´n´roll adelgaza, lo que parecen ratificar sus intérpretes: Mick Jagger, Joe Ramone y Angus Young juntos, difícilmente igualrían a Pavaroti en la báscula.

Mi conclusión ciéntifica es que a los prematuros hay que ponerles Mozart hasta que cojan peso, y a partir de ahí alimentarles a base de rock, para mantener el tipo. Conclusión a la que podéis hacer el mismo caso que al resto de estudios científicos.

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