12 ene 2011

Ver para creer

Ayer, Telecinco volvió a emitir el programa Más allá de la vida, en el que una medium se entrevista con  familiares o amigos de famosos fallecidos (a ver, que me lío, los fallecidos son los familiares o amigos; el famoso está vivo y en vivo en el plató). 


Ya está científicamente demostrado y no cabe discusión alguna, que al morir nos convertimos en seres invisibles e inmateriales, pero con la misma pinta, incluso ropa, que solíamos llevar antes de espicharla. Y que nuestra ocupación pasa a ser deambular plácidamente por ahí, hacernos los cahondos moviendo algún objeto y darle al palique cuando un medium nos tira de la lengua. Cualquier otra teoría sobre la muerte, científica o religiosa, no merece ningún crédito.

Ahora, lo que llama la atención en el programa es que los espíritus son repentinamente bilingües, y se entienden en perfecto inglés con la medium. Ver para creer.

Y hablando de personajes del más allá, estos días están actuando en el Casino de Torrelodones nada más y nada menos que Frank Sinatra, Sammy Davis Jr. y Dean Martin:


Si leéis detenidamente el anuncio, os daréis cuenta de que al final del texto, en chiquitito y entre paréntesis, explica que los memorables miembros del Rat Pack son en realidad interpretados por tres desconocidos (alguien les conocerá, pero ya me entendéis...). Pero bueno, eso es lo de menos, lo importante es que se trata de Frank Sinatra, Sammy Davis Jr. (ojo, no confundir con Sammy Davis Sr.) y Dean Martin.

Si este sistema funciona, ¿por qué los organizadores de eventos no nos ofrecen más a menudo la posibilidad de ver a nuestros artistas favoritos (vivos o muertos) a buen precio? Imagínate el tirón de estos anuncios:

Viernes 21:
Shakira en concierto
(interpretada por Mª del Mar González)

o también:

Último concierto en España de 
THE ROLLING STONES
(interpretados por Jorge García, Miguel Alonso, George Pla y Pedro Molero)

Insisto, ver para creer.

24 sept 2010

Experimentando con mi propio cuerpo

Cuando uno va contra corriente y está convencido de una teoría que choca frontalmente con la idea mayoritariamente aceptada, se imponen medidas drásticas. Yo, para demostrar que estoy en lo cierto, he decidido experimentar con mi propio cuerpo y me he sometido a  4 meses de experimentación intensiva.

Así puedo afirmar con toda rotundidad que:

LA CERVEZA NO ENGORDA

Ahora voy a por el chocolate.

26 ago 2010

Peluquerías y demás

El otro día coincidí en la cola de la pescadería del super con un vecino. El tipo es serio, sieso, soso, seco, y cualquiera juraría que no es feliz con sólo verle un instante. En la urba apenas nos saludamos, pero al encontrarnos lejos de casa se imponía una actitud más cordial. Algo parecido a lo que ocurre cuando te encuentras con uno de Murcia: si el encuentro es en Murcia no hay ni que saludarse, pero si el encuentro es en Nepal, efusivos abrazos y festivo alborozo.

El camino más evidente para romper el hielo fue hablar de los niños, porque nos acompañaban en ambos casos. Lo de los críos derivó en lo difícil que me resula a veces porque yo trabajo en casa, y él se vio obligado a corresponder informándome de sus ocupaciones:

-    tengo peluquerías  y demás.

No recuerdo si dijo “tengo”, o “me dedico”, o no sé, lo que quedó claro es que él o su familia tenían “peluquerías… y demás”.

Desde entonces la frase no se me va de la cabeza, y su vida, que antes me importaba un bledo, se ha convertido en un enigma que me intriga, ¿a qué demás se dedicará, tan evidentemente vinculado a las peluquerías, pero que yo he sido incapaz de relacionar?

Si alguien tiene alguna pista la escucharé encantado.

23 ago 2010

Como en casa

Recién llegado de Lanzarote. Una isla entregada al turismo. Turismo sosegado, respetuoso, nada agobiante, pero turismo al fin y al cabo.

Encontré lugares en los que el paisaje hostelero predominante era el del "Fish&Chips", "English breakfast" (a propósito, más de una vez estuve tentado de pedirlo como cena), el "Steak House", y todo tipo de anuncios, ofertas y propuestas para que británicos se sintireran como en casa.

Tratando de ponerme en su lugar, es como si yo viajo a un destino relativamente exótico para mí, pongamos Cancún, y cuando salgo a comer o cenar, me encuentro bulevares llenos de chigres y sidrerías, ofreciéndome "¡¡Tortos con picadillo y botella de sidra 4 €!!" o "El mejor pote asturiano del Caribe", y por supuesto, "pantalla grande para ver los partidos del Sporting". Raro, muy raro.

De hecho, lo que suele ocurrir es lo contrario: que pretendan vender todo como exótico y autóctono, aunque huela a cartón piedra a kilómetros.

Pero se ve que funciona y que a los ingleses se les sacan los euros o las esterlinas dándoles lo que ellos pueden encontrar cualquier día del resto del año sin salir de casa, más barato, y seguramente mejor. 

Allá ellos (dicho sea lo de "allá" en  sentido estrictamente geográfico).


1 jul 2010

Bancaja y Perogrullo, nueva alianza estratégica

(No quiero convertir este blog en un blog protesta. Lo que cuento aquí lo hago más por surrealista que por injusto. Pero da la casualidad que en pocos días han pasado dos estupendas estupideces protagonizadas por dos estupendos representantes de los poderes fácticos: una aseguradora y un banco).

Conversación real mantenida en una oficina de Bancaja (según me cuentan, es igual en otras entidades), simplificada en la forma, pero precisa en el fondo:
-    Buenas, venía a pedir un crédito de 30.000 €, ¿qué necesitan para tramitarlo?
-    Depende, ¿tiene usted 30.000 €?
-    No comprendo.
-    Para poder dejarle 30.000 €, le pediremos que antes nos de usted 30.000 € a nosotros,
-    Ahh…
-    que le devolveremos cuando usted nos devuelva los 30.000€, por supuesto.
-    Eh, bueno, resulta cuanto menos equitativo.
-    No del todo, usted tendría que pagarnos, además, el 8% de interés a nosotros.

La diferencia más significativa entre ésta y la conversación real, es que el empleado denominó “pignorar” al hecho de que yo les entregase previamente la misma cantidad de dinero que les pedía. Eso me convertiría, digo yo, en un pignorante.

Pero no hay que hacer juicios apresurados. Las cosas de las finanzas y los bancos son complejas y hay que esforzarse por entenderlas. El dinero es un ente abstracto que cambia de manos a través de firmas, órdenes y documentos, sin necesidad de que haya billetes ni monedas de por medio, y en ese proceso virtual, se generan beneficios o pérdidas, en concepto de intereses, riesgos, gastos de tramitación, etc. Por eso, parece lógico pensar que la forma más efectiva (y por tanto más barata) de resolver la operación es que en vez de darme ellos sus 30.000 €, yo me quede físicamente con los míos (aunque en teoría serían suyos, porque estarían pignorados), y que me limite simplemente a abonar al banco los intereses. De esta forma saldríamos ganando los dos.

1.- El banco, porque simplifica la operación, reduce riesgos y costes, pudiendo incluso despedir empleados si esta fórmula se lleva a gran escala.
2.- Y yo, porque me evito el fuerte desembolso inicial, incluso puedo utilizar dichos  30.000 € (que inicialmente eran míos, pero que ahora tiene teóricamente el banco) para ir devolviéndoselos al banco,  limitando mi esfuerzo financiero a la carga de los intereses.

¡¡Ahora les llamo y se lo propongo!! Aunque espera, hay algo que…