20 jun. 2010

El empleado del mes

Hay profesionales que se ganan a pulso el sueldo, mimetizándose con las compañías que se lo pagan, hasta el punto de hacer suyas las torpezas de éstas.

Es el caso del Consejero Delegado de Direct Seguros, que firma personalmente una carta certificada en la que me comunica su decisión de rescindir el contrato que tenemos. Tal contrato es el seguro a terceros del Megane. El Consejero no me explica en su misiva el motivo de la rescisión, tengo que llamar al 902, y aunque no logro hablar con él, me entero de que es por haber emitido 3 partes en los dos años que llevamos juntos.

Yo no le conozco, nunca hablé con él, por eso nada cambiaría si la carta fuese menos personal, firmada por ejemplo por el Departamento de Clientes, o el más pintoresco "La Dirección". Pero el Consejero, un hombre de empresa, decide representar personalmente a la compañía que le pone sueldo.

Desde el punto de vista de la empresa el comportamiento del Consejero es ejemplar, intachable. A mí, como persona receptora de la carta personalizada, me quedan las ganas de contestarle que la decisión que firma es torpe, porque para evaluarme como cliente, los 3 siniestros habría que ubicarlos en los 20 años que llevo de carné, no en los dos que estoy con Direct; que es irresponsable, porque los asegurados pagamos a las aseguradoras precisamente para tener cubiertos los ocasionales siniestros, y no les conviene que se piense otra cosa; e inmoral, porque una aseguradora que rechaza a quien da partes, es como un médico que sólo atiende a pacientes sanos.

Pero no lo sé, quizá el Consejero y su equipo ya están estudiando la fórmula para que él en persona pueda, no sólo firmar gilipolleces, sino dar la cara literalmente por ellas y recibir en sus mejillas los cachetes que se merece Direct Seguros por este comportamiento tan deslucido.

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